un mensaje esperó su momento

Cuando las palabras
no bastan

Hay palabras que nunca supe decir…
Hoy quiero intentarlo.

Toca el sello para abrir la carta

Prólogo — El silencio

“No sé si estas palabras llegarán demasiado tarde.

No sé si aún significarán algo para ti.

Solo sé que, si nunca las decía, viviría preguntándome cómo habría sido si hubieras podido leerlas.”

Capítulo I

Te sigo pensando

Hoy, mañana o quizás dentro de muchos años, sigo sin saber qué espera realmente una persona del amor. La mente humana es complicada, los sentimientos cambian y el tiempo nunca se detiene. Sin embargo, hubo algo que permaneció en mí: tú.

A pesar de todo lo que ocurrió, seguías estando presente en mis pensamientos. Bastaba recordar tu sonrisa para que, por un instante, todo pareciera un poco más tranquilo. Aún recuerdo aquellas veces en las que un “te quiero” salía de tus labios con tanta naturalidad que parecía imposible imaginar un futuro sin escuchar esas palabras otra vez.

No sabes cuánto daría por volver a abrazarte, aunque solo fuera un momento. Extraño esa tranquilidad que encontraba contigo, la manera en la que el tiempo parecía detenerse cuando sonreías y todo lo demás dejaba de importar.

Han pasado muchas cosas, pero hay algo que nunca cambió: sigo pensándote. Mis acciones dijeron muchas veces lo contrario, y sé que eso fue lo que terminó haciéndote daño. Pero mis sentimientos nunca dejaron de ser sinceros.

Todavía me preocupo por ti. Todavía hay noches en las que te extraño. Todavía aparecen recuerdos que me hacen sonreír y, al mismo tiempo, sentir un vacío difícil de explicar.

Extraño tu presencia.

Extraño tu forma de hablar.

Extraño tus abrazos.

Extraño la persona que eras conmigo.

Y, sobre todo… te extraño a ti.

Capítulo II

Mis errores

Si llegaste hasta aquí, quiero que esta sea la parte más honesta de toda la carta.

Sé perfectamente que una palabra como “perdón” no tiene el poder de borrar el daño que causé. Ojalá fuera tan sencillo, pero ambos sabemos que no lo es.

Recuerdo cuando me dijiste que cambiar no era cuestión de una semana ni de un mes. En aquel momento me costó entenderlo. Incluso llegué a sentir que nunca sería suficiente.

Hoy comprendo que tenías razón.

Cambiar significa enfrentarse a uno mismo, aceptar los errores sin buscar excusas y reconocer que muchas veces el problema estaba dentro de mí.

Durante mucho tiempo pensé que había sido víctima de las circunstancias, pero con el paso del tiempo entendí algo mucho más difícil de aceptar: muchas de las heridas que quedaron entre nosotros nacieron por mis decisiones.

No quiero cargar esa culpa sobre ti.

Fui yo quien falló. Fui yo quien permitió que el miedo, las inseguridades y mis propios errores hablaran por mí. Y eso es algo que jamás dejaré de lamentar.

No escribo esto para pedirte que olvides lo ocurrido. Lo escribo porque quiero que, algún día, puedas ver que realmente intenté convertirme en alguien mejor.

Capítulo III

Todo me lleva a ti

Hubo muchos días en los que no sabía qué hacer con todo lo que sentía.

Me preguntaba si alguna vez pensabas en mí, si en algún momento aparecía en tus recuerdos aunque fuera por un instante. Nunca encontré una respuesta, pero esa pregunta me acompañó durante mucho tiempo.

Como no sabía cómo expresar todo aquello, encontré refugio en las palabras de otras personas. Descubrí poemas que parecían describir exactamente lo que llevaba dentro y canciones que, cada vez que sonaban, inevitablemente me llevaban hasta ti.

Ojos café

Ella tiene una sonrisa tan dulce que no necesita ponerle azúcar al café de sus ojos.

Un día son tres otoños

Te extraño más allá de mi propio entendimiento.
Mi corazón padece tu ausencia como un invierno que nunca termina.
Porque un solo día sin ti puede sentirse como tres otoños completos.

Y entonces comprendí que algunas canciones ya nunca volverían a sonar igual, porque desde que apareciste en mi vida dejaron de ser simples canciones y se convirtieron en recuerdos.

Hubo muchos días en los que no sabía cómo explicar todo lo que sentía. Entonces hice lo único que podía hacer: escuchar música.

Descubrí que algunas canciones parecían entenderme mejor de lo que yo mismo podía hacerlo. Desde entonces, cada vez que las escucho, inevitablemente termino recordándote.

Las canciones que siempre me llevan a ti

  • 01

    Pink Bubblegum — Lavi Kou

    Porque me recuerda la parte más dulce de nosotros, esos momentos en los que todo parecía sencillo y bastaba una conversación para alegrarme el día.

  • 02

    Butterflies — Brent Faiyaz

    Porque describe esa sensación que aún aparece cuando pienso en ti; esos nervios y esa emoción que nunca desaparecieron del todo.

  • 03

    Come Back — The Five Stairsteps

    Porque, aunque nunca esperé que una canción pudiera hablar por mí, hubo momentos en los que sentí que decía exactamente lo que mi corazón quería expresar.

  • 04

    Infrunami — Steve Lacy

    Porque tiene esa mezcla de nostalgia y cariño que me acompaña cada vez que pienso en todo lo que vivimos.

Estas canciones me traen la nostalgia de cómo te conocí y de cómo me hacías sentir.

Capítulo IV

Lo que aún siento

Y aquí estoy, escribiendo las últimas palabras de esta carta. Tal vez no sean suficientes para expresar todo lo que siento, pero son las más sinceras que puedo ofrecerte.

Quiero que sepas que todavía te quiero. No porque espere que todo vuelva a ser como antes, sino porque lo que siento por ti no desapareció de un día para otro. A pesar del tiempo, de los errores y de la distancia, sigues siendo una persona que ocupa un lugar muy especial en mi corazón.

Todavía eres capaz de sacarme una sonrisa con solo aparecer en mis pensamientos. Recuerdo tu forma de hablar, tu manera de reír, esos pequeños detalles que hacían que todo pareciera más bonito. Son recuerdos que aún guardo con mucho cariño.

Voy a ser completamente honesto contigo: sí, me cuesta imaginarte al lado de otra persona. Tal vez sea egoísta decirlo, pero prefiero ser sincero antes que esconder lo que siento. No es porque quiera decidir por ti, sino porque mi corazón todavía no ha aprendido a soltarte.

Con todo lo que pasó entendí algo que antes no veía. Amar también significa arriesgarse, dejar el miedo a un lado y demostrar con hechos lo que uno siente. Durante mucho tiempo permití que mis inseguridades hablaran por mí, y ese fue uno de mis mayores errores.

Hoy sé que, si algún día la vida me diera otra oportunidad contigo, haría las cosas de una forma diferente. No porque crea que soy perfecto, sino porque aprendí de mis errores y quiero convertirme en alguien que realmente pueda cuidar de la persona que ama.

No puedo cambiar el pasado, ni borrar el daño que causé. Lo único que puedo hacer es seguir creciendo como persona y esperar que algún día puedas recordar esta carta sabiendo que cada palabra fue escrita con el corazón.

Y si ese día nunca llega, aun así quiero agradecerte. Gracias por todo lo que vivimos, por lo que me enseñaste y por la persona que me ayudaste a ser.

Porque, aunque el tiempo siga avanzando, hay personas que dejan una huella imposible de borrar.
Y tú eres una de ellas.

Epílogo — Si algún día vuelves a leer esto

No sé cuál será tu respuesta después de leer todo esto. Tal vez nunca llegue, tal vez solo guardes estas palabras en un rincón de tu memoria o quizá este sea el último recuerdo que compartamos.

Sea cual sea el destino de esta carta, necesitaba que supieras algo: conocerte fue una de las experiencias más importantes de mi vida. No porque todo haya sido perfecto, sino porque gracias a ti aprendí cosas sobre mí que nunca habría descubierto de otra manera.

Si algún día nuestras vidas vuelven a cruzarse, me gustaría que encontraras frente a ti a alguien más maduro, alguien que aprendió de sus errores y que comprendió el verdadero valor de cuidar a quien ama.

Y si ese día nunca llega… espero, de corazón, que la vida te regale todo aquello que alguna vez soñaste.

Gracias por haber formado parte de mi historia.